Comunicación en el Arbitraje

Una semana más estamos con vosotros, entrando esta vez en una de las áreas fundamentales a nivel de psicología y pedagogía deportiva: La Comunicación.

La RAE define la palabra comunicar como “Descubrir, manifestar o hacer saber algo a alguien”. Con esta definición podemos empezar a construir nuestro bloque de comunicación dentro de la inteligencia explicativa en el arbitraje.

Con la definición de comunicar, podemos seguir con los factores implicados, que son: emisor, receptor y mensaje.

  • El emisor es el ente que proporciona la información. Puede ser una persona, un ser vivo o un objeto.
  • El receptor es el ente que recibe la información. Podemos ser nosotros mismos, como en este caso, o cualquier otra persona.
  • El mensaje es la información que se nos quiere proporcionar o que nosotros descubrimos del contexto que nos rodea.

Como comentamos en el post anterior de Aprendizaje Social en el Arbitraje, la toma de decisiones es el aspecto clave en el rendimiento y el éxito de un árbitro; y debemos tener en cuenta que esta capacidad se entrena a través de 3 inteligencias: la cognitiva, la explicativa y la emocional.

Desde Entre Reglas la semana pasada nos trajeron los nuevos cambios de normas, para poder trabajar el área de inteligencia cognitiva. Ahora nosotros os mostramos un artículo para comenzar a trabajar la segunda inteligencia, la explicativa.

Esta inteligencia podemos definirla como la capacidad que tenemos para comunicarnos, de forma verbal y no verbal, tanto a nivel externo (con los demás), como nuestro lenguaje interno (conmigo mismo). Se trata de decirnos las preguntas y las palabras claves en los momentos oportunos, saber qué y cuándo hablar/hablarnos.

Comunicación verbal:

  • Externa: aquí la palabra asertividad cobra especial importancia.

Una comunicación eficaz y eficiente en este área implica ser asertivos, saber expresar nuestros sentimientos, opiniones, pensamientos,… de forma que no seamos agresivos, ni pasivos. Es decir, lo que nosotros decimos tiene la misma validez que lo que diga otra persona; si queremos que nos escuchen de forma activa, sean empáticos con nosotros y nos respeten, primero debemos poner en marcha nosotros estas herramientas.

Dentro de nuestra práctica diaria del arbitraje, lo más adecuado sería iniciar nuestra comunicación con los demás emocionalmente relajados y respetando lo que se nos dice, sea la figura que sea: entrenadores, compañeros, jugadores….

  • Interna: el auto-habla y los famosos anclajes.

A veces pensamos que hablarse a sí mismo es de locos, pero ni mucho menos.

Hablar con uno mismo puede ser muy sano por varios motivos: ayuda a ordenar pensamientos, priorizar tareas, automotivarse, y favorece otros aspectos clave en el rendimiento arbitral como son el autoconocimiento y el autocontrol. Eso sí, para que esto sea así debemos tener un lenguaje propio que sea realista, positivo y respetuoso.

Dentro de la comunicación interna os proponemos buscar un espacio diario de tiempo y un lugar donde podamos hablar tranquilamente con nosotros mismos para poder analizar los hechos y seguir aprendiendo de ellos dentro del realismo propio.

Tanto a nivel externo como interno, los mensajes eficaces son aquellos que cumplen las siguientes condiciones: Claros, Concisos y Positivos.

Comunicación no verbal:

  • Externa: La información que transmitimos a los demás con nuestro cuerpo, nuestros gestos y todo lo que rodea a nuestras palabras.

Este tipo constituye más del 50% de nuestra comunicación; en el arbitraje podríamos decir que el porcentaje aumenta considerablemente. Por ello, si queremos ser buenos árbitros y oficiales de mesa, debemos prestar mucha atención a cómo es nuestro lenguaje no verbal con el resto del equipo arbitral, con los jugadores, y con los cuerpos técnicos.

En la práctica diaria un solo gesto “mal interpretado” puede meternos en un buen lío. Por ello debemos poner énfasis en que nuestros gestos sean claros, armónicos (en la misma línea), firmes, sencillos y directos.

  • Interna: el auto-habla y los anclajes no siempre pueden ser verbales.

Cada árbitro debe encontrar sus gestos, “manías”, y rutinas no verbales que ayuden a mejorar la concentración o a mantener la calma en momentos de tensión. Estas rutinas nunca deben convertirse en algo supersticioso, siempre deben depender 100% de nosotros mismos y ser cortas y sencillas, que podamos realizarlas, en algunas ocasiones rápidamente, siempre que lo necesitemos.

No hay límite de 1 o 2 rutinas de este tipo, podemos tener varios anclajes o gestos que nos ayuden en diferentes momentos, la clave está en que nos ayude a mantenernos concentrados o gestionar emocionalmente de forma adecuada una situación de conflicto.

Si nos centramos en colocar a los profesionales del equipo arbitral en el centro de la comunicación podemos llegar a distinguir muchos factores y agentes dentro del baloncesto. En el próximo artículo relacionado con la Comunicación en el Arbitraje os hablaremos de ello y de cómo lo entendemos nosotros desde nuestro punto de vista profesional.

Esperamos que nuestros posts os ayuden en este inicio de temporada para seguir disfrutando del arbitraje a nivel personal y profesional. Esperamos vuestros comentarios y vuestras peticiones para seguir construyendo Aprendizaje Social en el Arbitraje.

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