Gestión de la presión

Casualidades del destino, o no, de este maravilloso deporte: llevábamos un tiempo queriendo hablar sobre la gestión de la presión, que tanto nos incumbe como deportistas y personas que somos.

Como espectadores, siempre nos gusta que un partido llegue a su final con un marcador ajustado, donde cada defensa sea lo más legal y agresiva posible, donde cada punto anotado puede hacer que un equipo gane o pierda y donde la tensión se palpa en el ambiente por los cuatro costados de la pista.

Esos momentos finales donde cada participante del partido tiene que saber, desde su función, gestionar todas las emociones internas y externas que se producen.  Esas últimas jugadas donde se apoya y se ayuda desde la grada, desde el banquillo… Todo esto tiene un final feliz para el equipo ganador y un sabor amargo para el perdedor. Pero ¿Y para nosotros? ¿Qué sabor es el que nos inunda al terminar este tipo de encuentros?

Para contestar a dicha pregunta, se nos viene a la cabeza la siguiente frase: “Bajo presión no te pones a la altura de las circunstancias, sino al nivel de tus entrenamientos” (Navy Seals, fuerza de operaciones especiales de élite del ejército militar de EEUU).

Justo después de lo sucedido en la Copa ACB nos encontramos con esta frase en las redes sociales de un conocido, que nos hizo pensar en una idea que queremos transmitir para todos nuestros posts:

Trabajar teniendo en cuenta que sin entrenamiento ninguna herramienta que podamos daros será útil. Por tanto, el éxito de las mismas depende de vosotros y vosotras.

Desde nuestra experiencia personal y de nuestros compañeros/lectores somos conscientes que los árbitros desde categoría EBA, y más en categorías LEB, empiezan a dedicar muchas horas al arbitraje dentro y fuera de pista, que deben conciliar con su trabajo habitual o estudio. Siguiendo el hilo de lo que comentaba nuestro compañero Ricardo Luque, en el caso de los árbitros ACB esta dedicación llega a ser la equivalente a una jornada laboral completa.

Por todo ello, en general, sabemos que el tiempo para añadir formación extra es limitado.

¿Solución? No podemos daros una magnífica solución, pero os proponemos entrenar en viajes del “otro trabajo” o en situaciones de la vida diaria además de la pista. Muchos ejercicios para entrenar la concentración, el autocontrol o la empatía se pueden practicar a diario en cualquier momento y lugar.

En primer lugar, veamos qué aspectos son los más importantes, a nuestro juicio, en la gestión de la presión:

  • Gestión del fallo.
  • Inteligencia emocional: empatía y autocontrol en especial.
  • Comunicación asertiva.
  • Gestión del nivel de activación.
  • Concentración.
  • Capacidad de resolución de conflictos.

Algunos de estos aspectos ya los hemos comentado en posts anteriores y volveremos sobre ellos más adelante.

En esta ocasión vamos a centrarnos en la resolución de conflictos en momentos de presión, ayudándonos de herramientas que nos servirán para trabajar también otros aspectos.

Conocer nuestros puntos fuertes y débiles en momentos de presión y conflictos implica ser capaces de evaluarnos en nuestros hábitos diarios para definir bien cuándo estamos sometidos a presión: social, familiar, deportiva o laboral. Una vez definidos estos momentos, podemos iniciar nuestro entrenamiento diario.

Para ello, os proponemos como herramienta llevar un cuaderno de anotaciones donde apuntemos: momento de presión, el hecho puntual en sí, qué sentimientos nos produce, y nuestra reacción ante ello; seguido de nuestro autoanálisis crítico de las consecuencias, anotando una respuesta alternativa mejor a la que hemos tenido o una frase de refuerzo si lo hicimos bien. Este tipo de herramienta nos ayudará a poder llevar un control y observar nuestra evolución y aprendizaje en diferentes momentos de la temporada.

El entrenamiento físico es otro de los aliados en la gestión de la presión, nos sirve para llegar mejor a las últimas jugadas y también nos ayuda a que nuestro cerebro cuente con más oxígeno en los últimos momentos de partido para poder poner toda nuestra atención y tomar mejores decisiones. Todo está relacionado.

En estos momentos finales o con presión es clave trabajar sobre nuestra respiración y su frecuencia: para tomar una buena decisión, hace falta parar un momento y hacer llegar oxígeno al cerebro realizando una respiración profunda (nasal y abdominal) que a la vez nos ayude a calmar nuestro cuerpo, así podremos tomar una decisión correcta. En el mundo del arbitraje, las jugadas pasan volando en el tiempo así que el entrenamiento continuado fuera de pista de esta herramienta nos ayudará a ir disminuyendo el tiempo que invertimos en ella dentro de la pista, y así poder llegar con mayor facilidad a nuestro nivel óptimo.

En el post anterior sobre autocontrol podéis encontrar otros ejercicios similares.

Una vez dominamos la respiración, podemos comenzar a usar la siguiente herramienta: ser capaz de focalizar nuestra atención al máximo en las jugadas; la atención es como una linterna en la oscuridad, de nosotros depende que queramos enfocar desde más lejos y ver más o que queramos centrarnos en algo concreto con más potencia y claridad.

Cada momento del partido requiere dirigir mi foco atencional en un sentido u otro, sabiendo controlar dónde quiero poner la linterna conseguiremos la percepción de que el tiempo real pase mucho más lento dentro de nuestro campo de visión arbitral. Este dominio nos ayudará en nuestra capacidad de percibir las situaciones y  en la obtención de un mejor control del partido.    

Desde este artículo sólo queremos dar herramientas psicopedagógicas para poder entrenar día a día en todos los momentos personales o deportivos donde tengamos que afrontar nuestra actividad laboral bajo presión y el deber de gestionar unas emociones que puede hacernos ser humanos y errar: porque al final todos somos personas.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.