Reflexión sobre la violencia en el baloncesto

Ante las últimas informaciones que están apareciendo en las redes sociales sobre situaciones que se alejan de lo deseable durante la disputa de partidos en categorías de formación, situaciones que o bien son referidas por terceras personas o vividas in situ por quien nos las cuenta, queda claro que debemos reflexionar sobre lo que queremos para nuestros hijos e hijas (ya sean jugadores, aficionados o árbitros).

Como ejemplo, os dejamos dos noticias relacionadas que ya compartimos hace unas semanas en nuestras redes sociales:

El padre de una jugadora infantil agrede a un árbitro en Alcantarilla (vía La Opinión de Murcia).

La temporada que viene va a pitar su padre (vía Basketmaníaco).

Por desgracia, no son situaciones puntuales y aisladas, sino que se repiten con cierta frecuencia en cualquier pista del país y que, quizás, no tienen repercusión en ningún medio de comunicación.

Aunque, siendo positivos, podemos decir que en muchísimos partidos el comportamiento de entrenadores, jugadores y padres es bastante correcto.

Llevando 30 años vinculado con el baloncesto, como jugador, entrenador, árbitro y, actualmente, padre, me preocupa enormemente la dirección y el cariz que está tomando en los últimos años el baloncesto.

Hay quienes lo achacan a la sociedad en la que vivimos, a los valores actuales, a la educación, etc.
Otras personas lo “justifican” diciendo que ahora es mayor el número de padres que van a los partidos de sus hijos ya que, con la falta de apoyo económico que reciben los clubes, deben colaborar en los desplazamientos. Esta afirmación parece que quiera culpar al mayor porcentaje de padres en las pistas, y no a que hemos perdido el rumbo y nos estamos olvidando de formar a los niños tanto a nivel deportivo como humano.

Al hilo de lo comentado, el vídeo de la Fundación Fabra “No seas hooligan” ilustra bastante bien cómo presionamos a los niños y no dejamos que se diviertan, se equivoquen por sí mismos y aprendan.

Ahora hay entrenadores que no tienen un comportamiento correcto en los partidos, protestando continuamente las decisiones de los árbitros (que en muchas ocasiones también es muy joven y está aprendiendo), siendo el espejo en el que se miran sus jugadores, que van creciendo y asimilando eso como normal, que hay que ganar “a toda costa”.

Con algunos padres sucede lo mismo, cuestionan las decisiones de los entrenadores, árbitros, insultan a jugadores de los otros equipos, creando un ambiente bastante tenso y feo en los partidos. Las verdaderas víctimas son los niños que sufren y viven (avergonzados) los actos de esos “adultos”.

Ante esto, debemos unirnos todos y buscar soluciones firmes y duras cuando se produzcan hechos que nada tienen que ver con el deporte.

Os dejamos otro vídeo de la Fundación Brafa de la campaña “Repeta al árbitro, no seas hooligan”, en el que las situaciones que describen van siendo cada vez más frecuentes en el deporte, en el baloncesto.

Empleamos una fotografía de la psicóloga deportiva Patricia Ramírez, que viene bastante relacionada con todo lo mencionado hasta ahora, ahondando en el respeto como valor importante en el deporte. Con los comportamientos que los niños y niñas ven en sus mayores, parece complicado que puedan llegar a aplicarlo correctamente.

También pueden emplearse acciones positivas de refuerzo, muchas de las cuales se emplean en algunas federaciones.
Por ejemplo, podría establecerse un premio a la deportividad en cada categoría en la que exista una liga, premiándose los valores que se quieran fomentar: deportividad en la pista, en la grada, comportamiento de entrenadores, jugadores, padres, etc.
Los árbitros de cada partido podrían dar una puntuación preestablecida, en la parte trasera de cada acta, por ejemplo.
Al final de la liga, cada equipo que haya obtenido mayor puntuación será el campeón de la deportividad.
A nivel de clubes , también se podría bonificar a aquel club que tenga más equipos con el premio a la deportividad, de manera que para la siguiente temporada tuvieran algún tipo de descuento a la hora de formalizar las licencias.

Como estas actuaciones, pueden existir otras, pues en el baloncesto ya está todo inventado y lo único que debemos hacer es fijarnos en lo que otros realizan con acierto.

La cuestión es: ¿realmente queremos cambiar esta situación y erradicarla? ¿O queremos seguir viendo la película desde fuera?

La solución depende de todos los actores del baloncesto, y ojalá que vayamos todos a una para lograr la victoria final ante la violencia.

2 thoughts on “Reflexión sobre la violencia en el baloncesto

  1. Soy entrenador hace años, casi siempre en formación.Es cierto que lo habitual en las canchas sea el respeto y la cortesía. Hasta que algún padre se excede en su actitud competitiva y se sale del tiesto como un energúmeno y manifestándose en contra de la actuación del arbitro.Igualmente los entrenadores, no una mayoría,afortunadamente manifiestan su exceso de competitividad o deseo irrefrenable de ganar como sea, atacando al arbitro y arreando a sus jugadores.Casi siempre la víctima es el sufrido árbitro.Pero que ocurre cuando las víctimas son los entrenadores?Como es conocido hay muchos árbitros que a la vez son entrenadores.Eso no es nada anormal.Lo malo es cuando arbitra y entrena en la misma categoría de su equipo. He sido víctima de perder algún partido igualado por decisiones dudosas de personas con esa doble condición en la que me encontrado con dos árbitros, colegas, que entrenaban en en el mismo club y con sutiles miradas cómplices y medias sonrisas de picara satisfacción hacían perder al contrario y hacer ganar el partido a su colega de club y Federación a la vez.Suelo ser muy respetuoso con los árbitros y así se lo traslado a mis jugadores desde el principio pero yo también exijo respeto para mi y mis jugadores. Es perverso que haya comportamientos de este tipo y federaciones que lo permitan.

    1. Teóricamente no se puede (o debe) arbitrar en la misma categoría en la que se juega o entrena.
      Por desgracia, ante la falta de árbitros que hay en la actualidad (y menos que van a quedar si siguen las agresiones verbales y/o físicas) las federaciones permiten la doble licencia: árbitro y jugador/entrenador.
      Lo ideal sería que no arbitrara al club donde milita, pero a veces por disponibilidad es imposible. En lo que estamos de acuerdo es que no arbitre su propia categoría.
      De todo ello se podría hablar cuando se intenten buscar soluciones a esta situación que estamos viviendo.
      Muchas gracias por comentar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *